Jones que no se lo creía cuando le dijeron que había ganado)
Santiago de Chile, 03/03/2007
Los festivales clásicos de música suelen ser traicioneros. Por una parte sirve para dar una vuelta de tuerca a las canciones de amor de toda la vida. Del tipo: 'Sin ti no soy nada', 'Solo me quedas tú', 'Se acabó lo nuestro' o '¿Qué coño haces con carmín en el miembro si se supone que te quedabas en la oficina hasta tarde?' En fin, son una buena excusa para que las jovencitas, las de verdad y las crónicas, que ya tienen edad para ser madres de jovencitas, sepan lo que le gusta a la juventud del sector más caspa de la industria musical.
Uno de los que más me gusta es el 'Viña del Mar' de Chile porque reúne todas estas características fikis. Qué digo reúne, las potencia hasta llegar al éxtasis de la seborrea sentimentalaoide. En la edición de 2007 que acaba de terminar el popular 'tigre de Gales', Tonm Jones (vuelto a la vida gracias a un capíyulo de 'El Príncipe de Bel Air' con la broma de la cancioncita 'It's not unusual' , obtuvo el voto favorable del 32,1% de los encuestados, seguido de lejos por el portorriqueño Ricky Martin (14,4%), como mejor artista del año... Y se referían a ESTE año.
Se calcula que 8 de cada 10 chilenos vieron la gala musical en la que la aportación española se centró en la canción "Cuando quieras volver", representante de España, que se alzó con la Gaviota de Plata al vencer en la competición internacional del festival. Se espera que el Gobierno español pida disculpas por ello, como ya ha hecho el canadiense por dejar salir de sus fronteras a Bryan Adams (quien también pasó por el certamen).
El otro representante español fue 'La oreja de Van Gogh' (antes conocidos como 'El ojete de Picasso', 'El glaucoma de Matisse' y 'El enanismo de Tolouse-Lautrec') que quedaron cuartos en las votaciones del público para ganar la antorcha con la que se premia a los ganadores. Y que se les entrega para un pequeño desfile.
En fin, que no importa que ya estemos bien metidos dentro del siglo XXI para seguir haciendo las viejas tonterías del XX. Y si teneís alguna duda escuchar al inefable 'Don Omar' que acompañó a su paisano borícua Ricky, para el deleite de las mejores sorderas que se prestaron al espectáculo.
Los festivales clásicos de música suelen ser traicioneros. Por una parte sirve para dar una vuelta de tuerca a las canciones de amor de toda la vida. Del tipo: 'Sin ti no soy nada', 'Solo me quedas tú', 'Se acabó lo nuestro' o '¿Qué coño haces con carmín en el miembro si se supone que te quedabas en la oficina hasta tarde?' En fin, son una buena excusa para que las jovencitas, las de verdad y las crónicas, que ya tienen edad para ser madres de jovencitas, sepan lo que le gusta a la juventud del sector más caspa de la industria musical.
Uno de los que más me gusta es el 'Viña del Mar' de Chile porque reúne todas estas características fikis. Qué digo reúne, las potencia hasta llegar al éxtasis de la seborrea sentimentalaoide. En la edición de 2007 que acaba de terminar el popular 'tigre de Gales', Tonm Jones (vuelto a la vida gracias a un capíyulo de 'El Príncipe de Bel Air' con la broma de la cancioncita 'It's not unusual' , obtuvo el voto favorable del 32,1% de los encuestados, seguido de lejos por el portorriqueño Ricky Martin (14,4%), como mejor artista del año... Y se referían a ESTE año.
Se calcula que 8 de cada 10 chilenos vieron la gala musical en la que la aportación española se centró en la canción "Cuando quieras volver", representante de España, que se alzó con la Gaviota de Plata al vencer en la competición internacional del festival. Se espera que el Gobierno español pida disculpas por ello, como ya ha hecho el canadiense por dejar salir de sus fronteras a Bryan Adams (quien también pasó por el certamen).
El otro representante español fue 'La oreja de Van Gogh' (antes conocidos como 'El ojete de Picasso', 'El glaucoma de Matisse' y 'El enanismo de Tolouse-Lautrec') que quedaron cuartos en las votaciones del público para ganar la antorcha con la que se premia a los ganadores. Y que se les entrega para un pequeño desfile.
En fin, que no importa que ya estemos bien metidos dentro del siglo XXI para seguir haciendo las viejas tonterías del XX. Y si teneís alguna duda escuchar al inefable 'Don Omar' que acompañó a su paisano borícua Ricky, para el deleite de las mejores sorderas que se prestaron al espectáculo.


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