jueves, 8 de marzo de 2007

ALEXIS YA ESTÁ AQUÍ


Valencia, 08/03/2007
Héctor y Pilar han sido padres. Alexis por ahora duerme de un tirón a la espera de conocer su casa. Los papás aún se están acostumbrando al nuevo inquilino y ya tienen ganas de salir del hospital y hacer vida normal. Todo el mundo quiere ver al pequeño y todo el mundo da sabios consejos sobre cómo deben de cuidarlo. Cómo si sirviera para algo.
Llegado el momento tendrá su primer estornudo, sus primeras décimas de fiebre, su primer vómito que asustará a unos novatos que aún no están curtidos. Pero todo se dará por bueno cuando haga sus primeras sonrisas y coja con sus manitas a sus nuevos compañeros de piso.
Siempre me ha parecido curioso que incluso quienes tienen muy desarrollado el instinto paternal, -"Yo sólo creo en los genes", asegura mi amiguete Gañán-, no están preparados para la sorpresa inicial de tener que asumir que el pequeño alienígena les ‘pertenece’ (y no se lo han dejado prestado) y que se acabó una parte de su personalidad egoísta que a veces pone tus prioridades por delante de todo porque te recuerda que tu pareja puede dejar de serlo el día de mañana, pero esa criatura es: para toda la vida.


Siempre he sabido que no tendría hijos por dos razones. Me parece una crueldad y una irresponsabilidad. Una irresponsabilidad traer una persona más a un mundo que a mi mismo no me gusta y una crueldad que alguien tenga que depender (al menos al 50%), precisamente, de alguien tan vago, impaciente y caótico como yo.


Por eso me alegra que otros sí que los tengan. En los últimos años el reloj biológico de mis amigos y hermanos se ha despertado y todo son nervios, tripas, pañales y madurez a ritmo vertiginoso. Por lo menos vertiginoso para un tipo que lleva toda la vida haciendo prácticamente lo mismo como es mi caso y no es que sea infantil, es que siempre me ha gustado lo mismo.
Alexis tendrá unos buenos padres, seguro. Y estoy igualmente seguro que ocurrirá lo mismo con el próximo en llegar. Iván, mi sobrino, tendrá que ser paciente con un padre sobreprotector (creo) que lleva toda la vida esperándole, menos mal que Inma ya sabe perfectamente de qué va todo esto. Carlos y Laura, van después y aunque primerizos no se me ocurre unos padres mejores que ellos.


Quizá dentro de unos años me arrepienta de haber pasado de la paternidad. Ahora que lo pienso me imagino con 55 años mi calva, una coleta de pelo rubio teñido, un par de dientes de oro, un palillo en la boca y una camiseta hawaina en el chiringuito de una playa dándole la brasa sobre lo curioso que es ser padre a una jovencita. "Siempre puedes hacer como Woody Allen y adoptar a una chinita por la que acabas dejando a tu mujer para que sea tu novia... Aunque yo soy más de la opinión de Groucho Marx, ¿Por qué le llaman amor cuando quieren decir sexo?".


Bueno, no importa, ya le preguntaré un día de estos a Alexis qué opina del asunto.

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